Si llevas un tiempo entrenando CrossFit —en un box o en casa— sabes perfectamente de qué va esto. Empiezas con ganas, aprendes los movimientos, mejoras rápido… y de repente aparece el ego en CrossFit. No avisa. Se cuela en un WOD, te susurra “puedes con más”, te empuja a cargar de más o a ir más rápido de lo que toca… y cuando te das cuenta estás mirando el reloj, comparándote con el de al lado o preguntándote por qué demonios te duele todo 😅.
Todos hemos pasado por ahí. Literalmente todos. Da igual si eres principiante, si llevas cinco años entrenando o si haces CrossFit en el salón de casa siguiendo un vídeo. El ego no entiende de niveles, solo de excusas bien maquilladas.
En este artículo vamos a hablar claro sobre el ego en CrossFit, cómo se manifiesta, por qué puede frenar tu progreso (y no ayudarte, como crees) y, sobre todo, cómo aprender a controlarlo para entrenar mejor, más fuerte y sin morir en el intento 💪.
Qué es realmente el ego en CrossFit (y por qué no es solo “querer mejorar”)
Tener ambición no es malo. Querer progresar, levantar más peso o mejorar tus tiempos es parte del juego. El problema aparece cuando esa ambición se convierte en ego en CrossFit, es decir, cuando tu toma de decisiones deja de basarse en tu nivel real y pasa a depender de:
- Lo que hace el de al lado
- Lo que hiciste “una vez” hace meses
- Lo que pone el WOD en RX aunque hoy no toque
- La necesidad de demostrar algo (a otros o a ti mismo)
El ego no busca progreso, busca validación. Quiere que termines el WOD “como sea”, aunque tu técnica se desmonte en la tercera ronda y acabes más tiempo parado que entrenando.
Y ojo, porque el ego no siempre grita. A veces se disfraza de frases muy razonables:
“Solo una ronda más”
“Este peso lo tengo”
“Hoy no escalo, que me veo bien”
Spoiler: no, no siempre lo tienes 😅.
Las formas más comunes en las que aparece el ego en el box
El ego en CrossFit tiene muchas caras, y seguro que ya reconoces más de una. No pasa nada, la clave es detectarlo a tiempo.
RX a toda costa (aunque no toque)
El clásico. El WOD está planteado con pesos y movimientos exigentes, el coach explica opciones de escalado… y tu cerebro solo escucha “RX”.
Haces el calentamiento y ya notas que hoy no es el día. Aun así, decides ir RX “a ver qué pasa”. Lo que pasa suele ser esto:
- Te atascas desde la primera ronda
- La técnica se degrada rápido
- Acabas frustrado y agotado
- Aprendes poco o nada del entrenamiento
Escalar no es fracasar. Escalar es entrenar bien.
Compararte con quien no deberías
El ego se alimenta de comparaciones absurdas. Te comparas con alguien que:
- Lleva el doble de tiempo entrenando
- Tiene menos edad
- Pesa menos
- Compite o ha competido
- Simplemente tiene otro background deportivo
Y aun así, tu cabeza insiste: “si él puede, yo también”.
No. No siempre. Y no pasa nada.
Cada cuerpo responde distinto. Compararte constantemente solo te aleja de tu propio progreso.
Cargar más peso del que puedes mover bien
Otro clásico del ego en CrossFit: subir kilos cuando aún no controlas el movimiento.
Sentadillas profundas que ya no son profundas. Deadlifts con la espalda pidiendo auxilio. Snatches que parecen cualquier cosa menos snatches.
Más peso no significa mejor entrenamiento si la técnica se va al garete. A veces es justo lo contrario.
Ir demasiado rápido en el WOD
Sales como si el reloj te persiguiera. Primera ronda volando. Segunda todavía bien. Tercera… empiezas a respirar raro. Cuarta… largas pausas, reps rotas, miradas al suelo.
El ego ama los arranques explosivos. El problema es que el WOD no termina en el minuto dos.
La intensidad inteligente gana al sprint sin cabeza.
Cómo el ego afecta a tu progreso (aunque creas que te motiva)
Muchos crossfiteros creen que entrenar con ego les empuja a mejorar más rápido. A corto plazo puede parecer así. A medio y largo plazo, suele pasar factura.
Lesiones evitables
El ego es uno de los mejores amigos de las lesiones. No calentar bien, cargar de más, no respetar descansos… todo eso suma.
Una lesión no solo te frena físicamente. También te desconecta mentalmente del entrenamiento y de la comunidad CrossFit.
Estancamiento real
Cuando entrenas siempre pasado de vueltas, no construyes base. No mejoras técnica, no refuerzas puntos débiles y no progresas de forma sólida.
Te mueves mucho, sudas mucho… pero mejoras poco.
Frustración constante
Nada quema más que entrenar duro y no ver resultados. El ego promete avances rápidos, pero muchas veces entrega frustración.
Y ahí es cuando algunos abandonan, cambian de método o pierden la motivación.
El ego en CrossFit y la cultura del box
El box es un entorno brutalmente motivador. Música alta, gente apretando, gritos de ánimo… todo suma. Pero también puede alimentar el ego en CrossFit si no sabes gestionarlo.
La presión social (aunque nadie te la ponga)
La mayoría de las veces nadie te juzga. Pero tú sientes que te miran. Que “deberías” poder. Que “queda mal” escalar.
La realidad: a casi todo el mundo le da igual lo que cargues. Bastante tienen con sobrevivir a su propio WOD 😅.
El aplauso fácil vs el progreso silencioso
Hacer RX cuando no toca puede darte un aplauso. Escalar bien, trabajar técnica y mejorar poco a poco no siempre es tan visible.
Pero adivina qué es lo que funciona a largo plazo.
¿Y si entrenas CrossFit en casa? El ego también está ahí
No te libras por entrenar solo. El ego también aparece cuando entrenas CrossFit en casa.
- Querer hacer el WOD tal cual lo viste en Instagram
- No adaptar el volumen aunque no tengas el mismo material
- Ignorar señales de fatiga porque “nadie te ve”
Entrenar solo requiere aún más honestidad contigo mismo. Nadie va a decirte que pares… salvo tu cuerpo.
Cómo controlar el ego en CrossFit sin perder intensidad
No se trata de entrenar suave ni de perder ambición. Se trata de entrenar con cabeza.
Aprende a escalar de verdad
Escalar no es solo bajar peso. Es adaptar el estímulo del entrenamiento a tu nivel actual.
Un buen escalado te deja cansado, pero entero. Te permite mantener intensidad, aprender y mejorar.
Prioriza técnica sobre carga
Una repetición bien hecha vale más que cinco malas. Siempre.
Trabaja la técnica incluso cuando nadie te está mirando. Especialmente entonces.
Compite contigo, no con el de al lado
Mira tus propios datos:
- Cómo te sentiste
- Cómo mantuviste el ritmo
- Qué parte del WOD se te atragantó
Ahí está la información útil.
Escucha a tu cuerpo (aunque el reloj te provoque)
El reloj es una herramienta, no un juez. Aprender a regularte es una de las habilidades más infravaloradas en CrossFit.
Testimonios reales (porque esto nos pasa a todos)
“Cuando dejé de obsesionarme con el RX empecé a mejorar de verdad. Mis marcas subieron más rápido cuando bajé el ego.”
— Marcos, 37 años
“Entrenando en casa me di cuenta de que forzaba más de lo necesario. Nadie me veía, pero yo quería demostrarme algo todo el tiempo.”
— Laura, 42 años
El ego bien gestionado también puede jugar a tu favor
Ojo, el ego no es el enemigo absoluto. Bien canalizado puede empujarte a:
- Ser constante
- Superar miedos técnicos
- Atreverte con movimientos nuevos
La clave está en no dejar que tome el control. Tú mandas. El entrenamiento está a tu servicio, no al revés.
Cuando aprendes a entrenar sin dejarte llevar por el ego en CrossFit, todo cambia. Disfrutas más, mejoras más y te lesionas menos. Empiezas a entender que el verdadero progreso no siempre se nota en el marcador, pero sí en cómo te mueves, cómo recuperas y cómo vuelves al día siguiente con ganas de darle caña otra vez 🔥.
Porque al final, entrenar CrossFit no va de demostrar nada. Va de construir algo que dure.
