Hay frases míticas en CrossFit. Algunas motivan, otras duelen y otras directamente te rompen por dentro. Pero pocas generan tanta mezcla de esperanza, sospecha y sufrimiento como esta: “chicos, última ronda”.
Y tú paras medio segundo, miras el reloj, miras la pizarra, miras al suelo… y algo dentro de ti ya sabe la verdad. El coach sabe que no es la última ronda. Tú lo sabes. Todo el box lo sabe. Y aun así, todos seguimos adelante como si nada 😅.
Hoy vamos a hablar de cuando el coach dice “última ronda” y sabe que es mentira, una de las situaciones más universales del CrossFit. Humor, realidad de box, psicología del sufrimiento y, sí, también aprendizaje real para entrenar mejor sin volverte loco.
“Última ronda”: la frase más peligrosa del box
Da igual el nivel del WOD, el número de atletas o si entrenas CrossFit en un box o en casa. Cuando escuchas “última ronda”, tu cuerpo reacciona antes que tu cabeza.
Pasan varias cosas al mismo tiempo:
- Aceleras el ritmo sin pensarlo
- Te olvidas de la técnica durante unos segundos
- El dolor se vuelve negociable
- El ego levanta la mano y dice “ahora sí”
El problema es que, en CrossFit, las palabras pesan. Y esa frase, cuando es mentira, tiene consecuencias físicas y mentales 😅.
El coach no miente… técnicamente 😈
Vamos a romper una lanza a favor del coach. La mayoría no miente por maldad. Miente por supervivencia colectiva.
Cuando dice “última ronda”, suele significar alguna de estas cosas:
- Última ronda antes de cambiar algo
- Última ronda a este ritmo
- Última ronda si nadie se muere
- Última ronda emocionalmente
El coach juega con la psicología del grupo. Sabe que el rendimiento sube cuando el cerebro cree que el final está cerca. Es puro condicionamiento humano, aplicado al WOD.
Por qué todos caemos en la trampa (siempre)
Aunque ya te haya pasado veinte veces, vuelves a caer. Y no es porque seas ingenuo, es porque tu cerebro quiere creer.
Cuando estás fatigado:
- Tu percepción del tiempo se distorsiona
- Tu tolerancia al dolor baja
- Tu atención se reduce al siguiente movimiento
Escuchar “última ronda” activa una especie de botón de emergencia. El cuerpo saca energía de donde no hay, la técnica se relaja y el objetivo pasa a ser sobrevivir.
Todos hemos pasado por ahí. Incluso los más veteranos.
El momento exacto en el que sabes que no era la última 😐
Ese momento llega siempre igual.
Terminas la supuesta última ronda. Te apoyas en las rodillas. Respiras como si acabaras de huir de un león. Levantas la cabeza buscando aprobación… y el coach dice:
“Vale, descansamos 20 segundos y seguimos”
Ahí pasan tres cosas:
- Odio
- Aceptación
- Resignación
Y sin darte cuenta, ya estás preparando la siguiente ronda.
Cuando el “última ronda” destroza tu estrategia
Aquí viene la parte seria. Porque más allá del humor, esta situación afecta de verdad a cómo entrenas CrossFit.
Si crees que es la última ronda:
- Rompes el pacing
- Vas por encima de tu capacidad real
- Comprometes la técnica
- Te vacías antes de tiempo
Y cuando resulta que no era la última… el rendimiento se desploma. Pasas de ir “a tope” a ir “como puedas”.
Esto no es entrenar intensidad. Esto es improvisar bajo fatiga.
RX, ego y la falsa última ronda
Este momento se vuelve aún más peligroso cuando estás haciendo el WOD RX.
El ego en CrossFit aprovecha el “última ronda” para salir a escena:
“Da igual cómo, pero acábalo RX”
“Una ronda más no pasa nada”
“Ya que estamos…”
Resultado: comereps, malas posiciones, descansos eternos y riesgo innecesario.
El problema no es ir fuerte en la última ronda. El problema es ir fuerte cuando no era la última.
La cultura del sufrimiento compartido 😅
Hay que decirlo: parte de la magia del CrossFit está en esto.
Ese momento colectivo en el que todo el box se mira con cara de “¿en serio?” crea comunidad. Es sufrimiento compartido. Es humor negro deportivo. Es cultura CrossFit.
Escuchas risas nerviosas, bufidos, algún “hijo de…” dicho con cariño, y sigues.
No es bonito, pero une mucho 💪.
Cuando entrenas en casa y te dices la mentira tú mismo
Ojo, que esto no es exclusivo del box.
Si entrenas CrossFit en casa, el coach mentiroso eres tú 😅.
Te dices:
“Una ronda más y ya”
“Cinco minutos más”
“Última serie”
Y tu yo del pasado te engaña igual que el coach del box.
La diferencia es que no puedes mirar a nadie para echarle la culpa.
Aprender a no fiarte del “última ronda” (y entrenar mejor)
Aquí viene lo importante. No se trata de desconfiar del coach, sino de entrenar con inteligencia.
Algunos consejos prácticos:
Mantén tu ritmo desde la primera ronda
No diseñes tu estrategia pensando en una última ronda heroica. Diseña un ritmo sostenible.
Si luego realmente hay una última ronda, tendrás margen para apretar.
Prioriza técnica incluso cuando “ya se acaba”
La técnica no entiende de finales. Si se degrada, estás entrenando mal, da igual lo que diga el reloj.
Usa el reloj, no las palabras
El tiempo no miente. Si quedan 4 minutos y el WOD es cíclico, no hay magia. Ajusta tu intensidad a la realidad.
Acepta que el sufrimiento no siempre avisa
En CrossFit, muchas veces el peor momento llega después de creer que ya has terminado. Entrenar eso también es parte del juego.
El coach también entrena… tu cabeza 🧠
Un buen coach no solo programa WODs. Programa comportamientos.
El “última ronda” falso enseña varias cosas, aunque no lo parezca:
- A no depender de estímulos externos
- A gestionar la fatiga mental
- A seguir moviéndote aunque el cerebro diga basta
No es casualidad. Es entrenamiento psicológico.
Frases hermanas del “última ronda”
Si entrenas CrossFit, reconocerás estas primas hermanas:
- “Esto se pasa rápido”
- “Es más ligero de lo que parece”
- “Solo son 10 minutos”
- “Luego se descansa”
Todas cumplen la misma función: mantenerte dentro del WOD 😅.
Testimonio real de box
“Cada vez que escucho ‘última ronda’, automáticamente pienso que quedan dos más. Desde que hago eso, entreno mejor y no me vengo abajo cuando seguimos.”
— Dani, crossfitero amateur, 3 años entrenando
No hace falta dramatizarlo más.
La verdadera última ronda es mental
La última ronda real no es la que marca el coach. Es la que decide tu cabeza.
Cuando estás cansado, cuando ya no hay épica, cuando el cuerpo va lento pero sigues moviéndote… ahí está el entrenamiento bueno.
Ese que no se sube a redes, pero te hace mejorar de verdad.
CrossFit no va de saber cuándo acaba, sino de cómo llegas
Si algo enseña esta situación es que no siempre necesitas saber el final para darlo todo. Necesitas constancia, cabeza y honestidad contigo mismo.
La próxima vez que escuches “última ronda”, sonríe por dentro. No aceleres como un loco. No te vacíes antes de tiempo. Entrena como si hubiera una más… porque probablemente la habrá 😅.
Y cuando termine el WOD de verdad, no será porque te lo dijeron, sino porque tu cuerpo ya no podía dar más. Y eso, aunque duela, es una de las razones por las que seguimos volviendo al box día tras día, sabiendo que nos van a mentir un poco… pero para hacernos mejores 💪🔥.
